Una congregación religiosa revoca los arrendamientos de fincas de más de 38 años a agricultores rodenses
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Una congregación religiosa de La Roda se niega a renovar el alquiler de sus tierras a seis pequeños agricultores que las trabajan desde hace 38 años. El Consistorio les pide una solución dialogada
La congregación de religiosas de las Siervas del Evangelio, que cuenta con un convento en La Roda de Andalucía, ha decidido unilateralmente terminar los contratos de arrendamiento que desde hace 38 años mantiene con seis pequeños agricultores de la localidad, los cuales viven de trabajar esas tierras y ahora denuncian su indefensión apoyados por el Ayuntamiento.
La historia de estas seis familias se remonta al año 1978, cuando María Teresa Benavides, vecina de La Roda, deja parte de sus tierras a las Siervas, que a su vez deciden arrendarlas a los trabajadores que por aquel entonces había en la finca, explica Vitoriano Velasco, hijo de Cayetano, uno de los titulares de ese arrendamiento. Más allá de subidas de rentas anuales, los inquilinos «jamás» han faltado a un pago, ni han tenido problema alguno con el administrador de una finca en la que llevan casi cuatro décadas dedicándose al olivo y al cereal. De hecho, no fue hasta el pasado marzo cuando fueron citados a una reunión con la congregación, en la que les propusieron «contratos nuevos con una renta más alta que permitían incluso la posibilidad de hacer reformas, como nuevos pozos para el riego», señala Vitoriano.
De ahí que les sorprenda este «cambio radical» en su manera de gestionar unas tierras en las que, entre unas campañas y otras, pueden llegar a trabajar hasta un centenar de vecinos de la localidad y que generan más de 400.000 euros de gastos que se quedan en el municipio, asegura Romero. «No tendrá la misma repercusión en la economía de La Roda que, en lugar de que sean seis pequeños agricultores los que contraten maquinaria o den trabajo a jornaleros, lo haga tan solo uno», advierte el alcalde.
El Consistorio no se ha quedado de brazos cruzados y mandó una primera carta a las Siervas para solicitarles una reunión en la que acercar posturas y buscar una solución beneficiosa y dialogada para todos. La respuesta no se hizo esperar y la congregación alega que los arrendatarios «ya están jubilados y, conforme a Ley, es incompatible su situación con la de trabajador del campo», si bien la intención de las Siervas, recogida también en una carta, es «seguir arrendando la finca a agricultores de la localidad».






